Hipotiroidismo y embarazo

El hipotiroidismo es muy frecuente entre las embarazadas.

El hipotiroidismo es una enfermedad que se debe a una disminución de hormona tiroidea en la sangre. Esta hormona es la encargada de regular el metabolismo de las células, por lo que afecta a todo el organismo: digestiones más lentas, más propensión a engordar, caída del pelo, ... Normalmente son síntomas leves y, al ser muy genéricos (cansancio, ...etc) el hipotiroidismo no es fácil de detectar si es leve.

En todas las analíticas de sangre que se hacen a lo largo del embarazo el médico suele pedir varios parámetros para controlar los niveles de hormona tiroidea.

El embarazo es un momento de grandes exigencias de hormona tiroidea. El bebé necesita de niveles normales de esta hormona para poder desarrollarse correctamente. Por eso, es frecuente a mujeres que no tenían esta enfermedad les aparezca durante los meses de embarazo, y en mujeres que ya tenían hipotiroidismo se les agrave. La demanda de hormona se vuelve a estabilizar normalmente después del embarazo.

Por suerte, el hipotiroidismo es muy sencillo de tratar: basta con tomar una pastilla muy pequeña por las mañanas. Si tomamos este medicamento todos los días no hay ningún problema durante el embarazo, no tenemos que preocuparnos por nada más, ya que nos hacen conseguir un nivel exactamente igual que el de una mujer sin la enfermedad y no suele tener ningún efecto secundario. Lo más normal es que, si nos lo controla bien el médico, no tengamos ningún problema con el hipotiroidismo durante el embarazo. Es una enfermedad que si se controla frecuentemente no supone ningún problema.

Es normal que al principio nos mande el médico tomar una dosis más pequeña, y, conforme el embarazo avance y según los resultados de los análisis, nos la aumenten progresivamente.


En mi caso ya tenía hipotiroidismo antes de quedarme embarazada. Tomaba una dosis pequeña en ese momento, y iba al endocrino cada 6 meses-1 año para hacer controles. Justo en el momento en el que me quedé embarazada llevaba casi un año sin pasar a hacer análisis. Así pues, en la primera analítica del embarazo me salió un poco descontrolado, y el médico de cabecera me aumentó la dosis. Cuando llevaba un mes y medio con la nueva dosis volví al endocrino, que me repitió los análisis y me aumentó un poquito más, y me citó un mes y medio más tarde. En la última visita con él me volvió a subir otra vez, aunque ya estaba totalmente estabilizado, y ahora hasta junio no le vuelvo a ver. Ahora la dosis es el doble que cuando me quedé embarazada, pero me dijo el endocrino que volvería a su nivel habitual una vez pasado el embarazo. Mientras tanto, con tomar la pastilla por la mañana es suficiente para proporcionar a mi cuerpo y al del bebé los niveles adecuados de hormona tiroidea.

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