Ecografía de las 20 semanas de embarazo

A las 20 semanas de embarazo se hace la ecografía más importante de todas: una ecografía morfológica, en la que se miran todos los órganos, los huesos, y todo. Es en este momento cuando el bebé está prácticamente formado y es ya un poquitín más grande, y por eso es el momento indicado para esta ecografía, porque se ve todo bastante bien y puede ayudar a descartar o confirmar cualquier malformación o problema en el desarrollo.

A nosotros nos ha tocado hoy ir a hacer esta ecografía de las 20 semanas, y ¡estaba todo perfecto!, menudo subidón. La verdad es que iba con algo de miedo. Hoy podía ser un día fantástico que disipara los miedos que aun nos quedaban después de los resultados ni buenos ni malos del triple screening, o podía ser un día para pasar a la historia como uno de los peores de mi vida. Por suerte, estaba todo bien y el bebé está perfecto.

Esta ecografía es obligatoria, y junto con la de la semana 12 y la de la semana 33, es una de las 3 que se hacen ahora por la Seguridad Social. En la semana 12 miraban sobre todo el pliegue nucal y la presencia de hueso nasal (es la ecografía del triple screening), y la última ecografía que nos quedará será para determinar cómo ha crecido y cómo se prepara el parto.

Esta ecografía de la semana 20 es siempre a través del abdomen. Nos han hecho firmar un consentimiento en donde además nos informaban de todo lo que iban a mirar y de que es una prueba más, que es capaz de detectar muchas cosas, pero no todas. Es una prueba indolora, aunque esta vez ha tenido que apretar un poquito más en la tripa (más que la última vez, o al menos se notaba más), y ha tenido que darme un meneo un poco brusco en un momento que el peque no paraba de taparse y no le dejaba ver lo que necesitaba. Nos han mirado un montón de cosas, que me acuerde ahora:

  • El corazón, con todos los ventrículos y aurículas, y las arterias y venas que salían y entraban. El ritmo del corazón (nuestro peque iba a 150 latidos por minuto!).
  • El cerebelo y el cerebro.
  • El tamaño de la cabeza.
  • Que no tuviera líquido en la cabecita (hidrocefalia)
  • Que no tuviera espina bífida, y que los huesos de la columna estuvieran bien.
  • El tamaño de los huesos (húmero, brazo, ...), y que estuvieran todos.
  • El tamaño del hueso nasal.
  • Que tuviera todos los dedos y todas las falanges en los dedos.
  • Que no tuviera el labio leporino y que no estuviera todo el rato con la boca abierta (el peque la iba abriendo y cerrando).
  • Los riñones (y los conductos hasta los mismos) y el estómago.
  • Ha medido un montón de distancias entre diferentes partes y ha comprobado que estuvieran dentro de los límites considerados normal.
  • Que la placenta y el cordón umbilical estuvieran bien, el tamaño y la posición. Que no hubiera elementos extraños (quistes u otros) en el útero.
  • Que el bebé se moviera de forma normal.
  • Nos ha confirmado que es un niño.
  • El tamaño del cuello del útero (esto ha sido al final y con otro aparato vía vaginal, el mismo que usó al hacer la ecografía de confirmación del latido).
  • Además de esto ha mirado muchas cosas más... nos ha explicado las principales, pero le hemos visto mirar y medir más cosas.
La verdad que es una pasada lo que se ha avanzado en pocos años en el tema de ecografías y diagnóstico por imagen. Parece increíble cómo pueden ver de forma tan sencilla e inocua todo lo que pasa ahí dentro.

Me ha encantado que, aunque yo no veía la imagen, el papá sí que la podía ver, y el ginecólogo iba diciendo en voz alta todo lo que iba viendo. ¡menuda diferencia con el ginecólogo rancio que nos tocó a las 12 semanas y que no nos dijo ni mu!. Esta vez he estado super tranquila desde el primer momento oyendo sus explicaciones. Al final me ha girado la pantalla y ha vuelto a hacer un rápido repaso por todo el cuerpo para que yo lo viera mientras me ha explicado cada parte de las principales (brazos, piernas, manos y pies, corazón, cabeza, ...).

El diagnóstico: una ecografía altamente satisfactoria. Todo está bien. Va a ser un poquito cabezón (esperaba que esta herencia que le hemos dejado de cabeza grande no se hiciera patente hasta que hubiera salido, jeje), y muy trasto (no paraba de moverse).
Así que estoy super contenta y muy tranquila ya. La ecografía de las 16 semanas me había tranquilizado mucho, pero aun había que esperar hasta hoy para relajarnos del todo. 

Así que ahora empieza la siguiente etapa: esa en la que no tenemos que preocuparnos mas que de engordar y de que el pequeñajo aguante ahí dentro el máximo tiempo posible.
Como todo estaba bien en la ecografía de las 20 semanas, ahora, si todo sigue sin altercados, no volveré a ver al ginecólogo hasta la semana 28.

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