Las mejores compras para el bebé

Con el nacimiento de un bebé recibes un montón de regalos y haces un millón de compras. En nuestro caso, al ser el primer bebé de la casa, no teníamos de nada, así que hubo que comprar de todo lo que íbamos a necesitar.
Algunas cosas nos las han prestado, y muchas otras las hemos comprado. La mayoría de los regalos que nos han hecho ha sido ropa, de diferentes tallas por suerte, así que toda la cacharrería ha corrido por nuestra cuenta. Yo soy de no comprar demasiadas cosas, más aun cacharros a los que intuyo poco uso, pero aun así nos hemos juntado con un buen arsenal de cosas y aparatitos de bebé. Aun así, tenemos muchísimas más cosas de las que son necesarias para criar a un niño de esta edad.

Depende mucho de cada persona el que use o no use cada cacharro. Cosas que para unos papás son imprescindible se intuyen un estorbo para otros. En esta entrada voy a hablar de qué cosas han sido especialmente útiles para nosotros (y de las inútiles ya hablaré en la siguiente entrada, que hay una lista larga...).


Las mejores cosas de bebé que tenemos :
  • El fular. El fular elástico ha sido todo un descubrimiento para nosotros. Poder llevar al peque colgado muy cerquita del cuerpo ha sido una experiencia maravillosa. El peque tiene 2 meses y hasta hace bien pocos días apenas hemos dado uso al carrito. Cuando apenas tenía unos días descubrimos que le encantaba ir en el fular: era ponerlo allí y quedarse dormido de forma inmediata. Aparte de eso, es muy agradable para nosotros sentir cerca al chiquitín, oler su cabecita y tenerle siempre tan cerca para darle besitos y achuchones. Además el fular nos permitía sortear escaleras, andar un buen rato sin que el chiquitín se impacientara, pasear por mercadillos llenos de gente, ir al supermercado y hacer la compra llevando las manos libres, subir en el autobús más cómodamente ... En fin, que le hemos dado un buen uso, y, aunque el chiquitín ya pesa lo suyo, pensamos seguir dándole uso un tiempo más porque ¡nos encanta!.
  • Cuna de colecho. Ya os conté en otra entrada que, como casi todas las cunas de colecho son un poco caras, nos habíamos decidido por hacer un poco de bricolaje y adaptar una de Ikea a nuestra cama. Al final no tuvimos que hacer apenas arreglos, y nos ha quedado una maravillosa cuna de colecho con apenas unas cintas y poco más. Tener su cuna al lado de nuestra cama, pegadita, nos ha permitido dormir viendo al peque en todo momento, estirar la mano y poder tocarle cuando está intranquilo, incluso darle de mamar mucho más fácilmente. Nos permite dormir a su lado teniendo él su espacio y nosotros el nuestro ¡genial!.
  • Sacaleches eléctrico. Un invento del demonio... que me ha solucionado muchos problemas. Al principio me resistí a comprarlo, ya que no me hacía falta sacarme leche para dejarle al peque, cuestan un pastón y me horroriza un poco esa sensación de vaca lechera que me da utilizarlo. Pero siendo que produzco mucha leche, tener el sacaleches a mano me ha permitido librarme de alguna obstrucción y llevar mejor la recuperación de las mastitis. Intento sacarme cuanta menos leche mejor, porque cuanta más se saca más se estimula y luego se produce más. Pero cuando veo que se me forma una obstrucción me saco lo justo para desatascarla, y voy guardando la leche en el congelador para cuando haga falta. Probé antes con uno manual, pero no tiene ni punto de comparación, el eléctrico funciona mil veces mejor.
  • Baberos. Cuando nació el peque nos regalaron en total 6 baberos. En ese momento me pareció un regalo estúpido para un recién nacido: si no ha de comer más que teta hasta los 6 meses, ¿por qué todo el mundo nos regala baberos tamaño enano?. Ahora en cambio les he encontrado su utilidad, y hasta le hemos comprado varios más: cuando vomita o produce mucha baba, llevar babero es la única forma de que el peque no se moje y vaya seco todo el día. Así que bienvenidos los baberos, de colores, con dibujitos de animales, con su nombre... Lo mismo pasa con las toallitas pequeñas y pañitos, que solemos llevar siempre encima para limpiarle.
  • Hamaca de bebé. Nos han prestado dos hamacas de bebé de diferentes marcas. La hamaca es uno de esos chismes que me parecía un cacharro inútil, pero que después de usarla he cambiado mi opinión. Al peque le gustan, y se queda súper tranquilo en ellas. Además, como pesan poco la podemos llevar de una parte de la casa a otra, y así la ponemos en la cocina cuando comemos, en el salón cuando echamos la siesta, en el despacho si tenemos que trabajar... Una de ellas aun no la puede mover, pero con la otra que es más sensible sí, y al patalear consigue balancearse, y así se tranquiliza y entretiene mucho.
  • Bodys y pijamas baratos (muchos). Tenemos un montón de ropita para el bebé, muchísima diría yo. Nos han regalado unos conjuntitos realmente bonitos y especiales, que se los ponemos los días que queremos que esté más guapo. Pero para el día a día, los bodys en verano y los pijamitas ahora son lo que nos está haciendo mejor papel. Con todo lo que manchamos prefiero tener 10 bodys baratos que uno más majo y caro. Además, con la ropa del bebé tampoco hay que tener demasiado miramiento, eso sí: que sea de algodón (100% lo mejor), suavecita y que los botones estén bien agarrados. Aunque la tela no sea la mejor del mundo no pasa nada, si se le va a quedar pequeña en apenas un par de meses no hace falta que aguante mil lavados y sea súper resistente. Eso sí, que se abrochen por delante, que los que se meten por la cabeza o se abrochan por la espalda son un coñazo de poner.
  • Sillón cómodo. Esto creo que no está en las listas habituales de cosas de bebé, pero es imprescindible. Un sillón cómodo donde poder dar de mamar al bebé con tranquilidad y sin forzar la postura es una buena adquisición. Nosotros tenemos el famoso Poäng del Ikea. Lo habíamos tenido muerto de risa en el piso, porque nunca lo usábamos, pero al final del embarazo era donde mejor estaba porque me podía incorporar mejor, y ahora es el lugar donde mejor le puedo dar de mamar al peque, con un buen almohadón encima del apoyo del brazo.
  • Cómoda-cambiador. En vez de comprar un cambiador normal, lo que hicimos fue comprar una cómoda normal y ponerle encima la colchoneta del cambiador, de modo que cuando el peque creciera nos quedara la cómoda en la habitación como un mueble más. Es muy cómodo tener toda la ropita y los pañales en la cómoda siempre a mano mientras cambiamos al bebé el pañal. Nos cabe en los cajones de la cómoda casi todas sus cosas: crema, pomadas, pañales, toallitas, ropa,...
  • Saquitos. Tenemos un montón de mantas, pero con todas nos pasaba lo mismo: cuando el peque va dormido la cosa funciona, pero en cuanto se despierta empieza a dar patadas y a agitar los brazos y no hay manera de que permanezca tapado. Así pues, los sacos son ideales para nosotros: el peque va bien tapado, y el saco le deja libres los brazos. Un inventazo. Tenemos uno en la cuna y otro en el carrito. 


Esta es mi lista personal de imprescindibles y cacharros que han resultado útiles (de momento). Creo que cada papá y mamá tienen la suya propia y pocas veces coinciden. Cada uno encuentra útil una cosa diferente, dependiendo de sus necesidades.

Otro día os cuento las cosas inútiles de bebé que tenemos, que también las hay...

Comentarios

  1. Lo de la cómoda es una buena idea porque el cambiador lo veo absurdo, si se tiene la cómoda con la ropa del bebé y todo cerco será un trasto menos y bien cómodo.

    Lo de la cuna de colecho me parece igual de bien, adaptas una y dinero que te ahorras.

    Y los bodys lo mismo, mejor que eso nada. .

    Y el sillón para dar de mamar bien...

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