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Intolerancia a la proteína de leche de vaca y a la proteína de huevo en bebés lactantes

Una de las opciones que se nos pasó por la cabeza a raíz de los vómitos del peque aparentemente inexplicables fue que tuviera algún tipo de intolerancia alimentaria, y por eso nos pasamos unas cuantas semanas haciendo pruebas, aunque al final tuvimos que descartar esta posibilidad al no encontrar relación. Aun así me parece un tema a tener en cuenta y sobre el que es interesante estar informados.

Las intolerancias alimentarias son relativamente frecuentes en los bebés. En el caso de los bebés lactantes también hay que considerarlas, ya que hay ciertas sustancias que pasan en pequeñas cantidades a través de la leche de la madre. En los lactantes la intolerancia más frecuente es a la proteína de la leche de vaca, pero también puede ocurrir con la proteína del huevo o con cualquier otro alimento.

Hay que diferenciar entre alergia e intolerancia. Las alergias presentan síntomas mucho más graves, desde ronchas en la piel, dificultades al respirar, sangre en las cacas, vómitos... La intolerancia en cambio tiene síntomas más sutiles, que pueden ir desde vómitos frecuentes, dificultad para hacer cacas,... En ambos casos el bebé se suele retorcer mientras mama, para y vuelve a empezar, lloriquea mientras come, como si le molestara. Para las alergias hay pruebas médicas, que pueden determinar si el bebé es alérgico y qué alimentos le producen la alergia, en cambio para la intolerancia no hay pruebas, y la única forma de saber si el bebé es intolerante a algún alimento es eliminándolo de la dieta de la madre.

Intolerancia a la leche de bebés lactantes
Y aquí viene cuando empieza el follón. Porque para que la proteína de la leche de vaca se elimine completamente de la leche de la madre hay que esperar 10 días sin tomar nada que contenga proteína de leche de vaca. Parece fácil, ¿no?  Dejas de tomar leche unos días y listo... Nada más lejos de la realidad. Y es que hay que eliminar de la dieta de la madre todos los alimentos que contengan esta proteína, y aquí comienza lo difícil. Todos los alimentos que tengan leche, caseína, nata, varios de los aditivos E-Xx... son más de los que piensas. Para que os hagáis una idea, aquí van ejemplos de cosas que tienen proteínas de leche: el fiambre de jamón de york, algunos pescados congelados, todos los rebozados, galletas y bollería, quesos y yogures, la mayoría de las salsas, nugets de pollo, el adobo de la carne ... El caso es que muchos de los conservantes y aditivos de los alimentos que comemos habitualmente llevan leche o algún aditivo con proteína de leche de vaca. A todo esto hay que añadir que a muchos de los bebés que tienen esta intolerancia también tienen a la proteína de vaca en general (despídete también de comer filete de ternera). Tampoco es buena idea sustituir la leche de vaca por leche de soja, ya que la soja es muy alergénica, y puede que el bebé tenga intolerancia a ambas cosas. La dieta sin leche es realmente complicada, y al final se basa en no comer, además de los derivados de leche, nada preconizado, y todo cuanto más natural mejor (verduras, legumbres, carne a la plancha, pescado fresco, tostadas de pan con mermelada ...), todo cocinado en casa. Así pues, si se sospecha que el bebé pueda tener esta intolerancia, hay que estar al menos 10 ó 15 días con esta dieta tan estricta, e intentando también encontrar alimentos que suplan los nutrientes que habitualmente tomamos con la leche (por ejemplo, las legumbres y frutos secos llevan mucho calcio).
Una vez que llevamos 10 días con esta dieta hay que observar la evolución del bebé. Si tiene este tipo de intolerancia la mejoría suele ser espectacular. En caso de que se confirme la sospecha y el bebé mejore conviene seguir con esta dieta mientras el bebé tome el pecho, y destetar lo más tarde posible, además de comentar con el pediatra el plan de introducción de alimentos para introducir lo más tarde posible aquellos más alergénicos. Lo bueno de todo esto es que a los bebés con intolerancia a la proteína de la leche de vaca se les suele pasar antes de los 2 años de edad.

Si hemos probado con la dieta sin leche y el bebé no mejora hay que valorar si sospechamos de algún otro alimento que le pueda causar los síntomas. Otro que suele dar problemas es el huevo. Misma jugada: eliminamos el huevo y toooodos sus derivados unos días y comprobamos si el bebé mejora. Siguiente problema ¿sabéis cuántos alimentos llevan huevo? De verdad que hasta que no tuve que probar esto no me lo había imaginado. Cuando pone emulgente en la etiqueta y no pone el tipo suele llevar huevo. Y casi todos los alimentos preparados llevan emulgente. Albóndigas, rebozados,... Una larga lista de alimentos.

En fin, que es una faena todo esto de las intolerancias... En algunos casos se consigue encontrar qué es lo que pasa, y en otros no. Hay incluso veces en las que hay intolerancia a más de un alimento, y detectarlo en todavía más difícil, más aún cuando se tarda tantos días en eliminarse del cuerpo de la madre que da el pecho.

Cuando nosotros sospechamos que el peque pudiera tener una intolerancia lo que hicimos fue probar estas dietas, e ir apuntando lo que comía cada día y cuántas veces vomitaba el peque. Al mismo tiempo estuvimos controlando mucho la dieta, para que fuera equilibrada y no me faltara de nada. Al final no encontramos ninguna relación entre la comida y los vómitos, así que nada, seguimos igual. Por lo menos me quedo tranquila de saber que eso tampoco es lo que le pasa, y que he hecho todo lo que estaba en mi mano. Como nos dicen que cuando empiece con las papillas seguramente se le pasará (porque son más sólidas que la leche materna) seguiremos esperando unos mesecitos más, eso sí, comiendo de todo ahora que hemos descartado las intolerancias.

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