Lo normal tras dar a luz...

Nauseas. Asco. Vergüenza ajena. Eso es lo que siento hoy al leer varios de los periódicos de tirada nacional. En todos ellos, un artículo destacando lo estupendísima que está cierta famosa tan solo 3 semanas después de dar a luz. No es la primera vez que veo este tipo de artículos, pero después de ser mamá los encuentro más superficiales y estúpidos aun si cabe.

Porque lo normal, tres semanas después de dar a luz, no es estar ya delgadísima y super estupenda mientras haces footing por la playa. Lo normal no es lucir palmito con un vestido precioso e inmaculado mientras vas de fiesta en fiesta. No.
Lo normal es estar con tu bebé 24 horas al día, con una tripita más o menos moderada, con ojeras, restos de vómito por la ropa y mil preocupaciones por la cabeza. Quizás con alguna molestia aun por unos puntos o por todo el proceso en general al que acabas de verte sometida. Eso es lo normal. Tal vez no es lo más sexy, pero sí es lo normal.

Discúlpenme señores periodistas si digo que me parece repugnante cómo tratan el tema de la maternidad en sus medios. Ser madre es más que mostrarse estupenda con un bebé en las portadas de las revistas. Ser madre va mucho más allá del cotilleo de los michelines. Y sí, lo sé, no es tan estupendo y la realidad no vende, pero es lo que hay.
La maternidad conlleva un periodo de adaptación bastante duro, una dedicación completa a ese nuevo ser que ha llegado a nuestras vidas y un periodo hasta que el cuerpo vuelve a ser el que era. Esos estereotipos no hacen más que faltar a la realidad y mostrar un tipo de mujer estúpida y superficial.

He dicho.


Y ya de paso, brindo por esas mamás estupendas recién paridas que hacen pequeños paseos por el parque con su peque. Sí, sí, por esas del mundo real. Las de la sonrisa luminosa y la tripita a medio recoger. Las que todavía no han podido recuperar sus sesiones de footing (aunque lo harán dentro de poco, todo llega). Por esas mamás del mundo real ¡olé por vosotras!. No os dejéis influenciar por las palabras necias de esos periodistas ni las imágenes retocadas con photoshop de las revistas. Las normales son vosotras.

Firmado: una mamá normal

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