1 año

Hoy hace un año de ese día largo de idas y venidas al hospital, de energía desmedida, calma, lloros, emoción y sensaciones nuevas.

Parece mentira que ya haya pasado un año desde que mi vista se fijó por primera vez en tu cuerpecito chiquitín, arrugadito, con un olor a vida que es difícil de olvidar. Ese día que oí tu voz por primera vez, nos miramos a los ojos por primera vez, observé tus manitas por primera vez... ese día de tantas y tantas primeras veces de aquello que ya se ha convertido para nosotros en rutina.
Un año desde ese gran día de dejar de soñar contigo para pasar a disfrutar de tí, de dejar de sentirte tan dentro de mí para sentirte conmigo.

En ese momento no me imaginaba todo lo que estaba por llegar. Muchos momentos dulces, juegos divertidos, carcajadas ante nuevas situaciones, admiración por cada nueva habilidad obtenida, ... pero también algún miedo, y algún momento duro.

Como un terremoto imparable llegaste a nuestras vidas y pusiste todo patas arriba. No ha cambiado sólo nuestra situación, la decoración de nuestra casa o la forma de organizarnos: nos has cambiado, totalmente, hasta tal punto que no sé si soy una evolución de mí misma o una persona totalmente nueva.

Has cambiado nuestras prioridades, consiguiendo que nos diéramos cuenta de qué es realmente importante en nuestras vidas. Se puede dejar trabajo para el día siguiente, pero no podemos pasar un día sin jugar ¡creces demasiado rápido para poder permitírnoslo!.

Ahora quizá esté un poco más envejecida por fuera. No dormir casi, el estrés y comer regular pasan factura. Pero por dentro me siento más joven, más yo... y, por alguna razón ¡más sabia y paciente!.

Has cambiado nuestro tiempo libre, haciéndonos pasar mucho rato al aire libre, olvidándonos de ver la tele o jugar en el ordenador para volver a descubrir esas sensaciones geniales de jugar en el parque: el airecito en la cara, el tacto de la hierba, la emoción del tobogán, las florecitas, los caracoles, los guauguau y los cuacua.

Has cambiado nuestro futuro. Ahora, cuando pienso en cómo será mi vida de aquí a diez años te veo corriendo y jugando con nosotros. Ya no me imagino ni un solo día sin ti.

Has cambiado nuestras noches. Ahora dormimos muchas menos horas, pero también es verdad que soñamos mucho más.

Nos has cambiado tanto... lejos quedó esa chica que tan poco sabía acerca de lo que es el amor incondicional.


Un año... y un cambio radical para todos: para tí, que estás enooorme y no tienes ya nada que ver con ese bebé diminuto que, justo hace un año, veía por primera vez; y un cambio más grande aun para nosotros que poco tenemos que ver con esas dos personas que no sabían cómo sería tenerte con nosotros.

1 año... ¡felicidades chiquitín!

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