Organizando rutinas en casa con niños

Ya os contaba que desde que nació el mayor, el caos se había apoderado de nuestra casa. Todo era complicado, ir a dormir o comer se convertían en momentos de tensión y teníamos una sensación de que nos faltaba tiempo para las cosas más básicas que nos asfixiaba. No había tiempo para cada uno, ni para la pareja, ni siquiera para hábitos de lo más básico (¿quién necesita ponerse crema o peinarse?). Apenas nos daba tiempo a trabajar las horas necesarias y a cumplir más o menos con las responsabilidades familiares.

Con la llegada del pequeño esto había ido a más, y las montañas de ropa sucia se acumulaban en casa, la comida basura invadía cada vez más nuestra nevera y los trastos y juguetes se apilaban en los rincones. Os pareceré exagerada, pero la sensación de caos total nos estaba afectando.

Y el caso es que... hemos estado poniendo orden. Para cuidarnos más, tener cada uno nuestro sitio y nuestro tiempo, y relajarnos y vivir mejor. Os cuento todo...

Las benditas rutinas

Nosotros nunca habíamos sido de rutinas: cada día nos íbamos a dormir a una hora diferente, comíamos cuando nos venía mejor y disfrutábamos improvisando planes de última hora.

Se acabó.

Ahora nos hemos vuelto fans de las rutinas: siempre el mismo horario, sea domingo o lunes, en casa se come a las 13:20. Y con la hora de dormir esperamos conseguirlo también.

¿Y que ganamos con esto?. Muchísimo, no es lo podéis imaginar. Los peques se duermen ahora en muy poco tiempo, por lo que tenemos más rato de estar juntos todos (perdemos menos tiempo en ir a la cama). Comen con más hambre y más rápido y siempre echamos la siesta a la misma hora. Los peques no llegan a portarse mal cuando el cansancio les supera, porque eso, simplemente, no ocurre.

Desde luego, este planteamiento ofrece un poco de flexibilidad, pero intentando cumplirlo siempre que se puede. Si hay una comida familiar no pasa nada, pero sólo cambiamos si es una situación excepcional.

Cierto es que perdemos un poco de libertad, pero compensa y mucho. Ganamos tiempo, alegría y estar mejor. Los papás ganamos un par de horas por la noche que nos vienen genial para relajarnos, hacer deporte, tener tiempo para nosotros o para terminar el trabajo pendiente.

El menú semanal

Se acabó comer cualquier porquería que pillemos por la nevera y recalentarla en 5 minutos. Ahora tenemos un menú semanal que intentamos cumplir.

¿Las ventajas?
  • Comemos mucho más equilibrado. Incluso estamos perdiendo sin hacer esfuerzos extra algunos kilos de más que habíamos cogido.
  • Los peques comen de todo. A nosotros siempre se nos olvidaba hacer legumbres o pescado. Ahora ya no.
  • Evita estar pensando en qué hacemos de comer: si toca verdura como mucho puedes pensar cuál de todas, pero eso limita las posibilidades y agiliza.
  • Hacemos una lista de la compra en base al menú y así siempre tenemos todo lo que necesitamos, compramos más rápido y no tenemos que volver al súper al cabo de unos días.
Nuestro menú es bastante amplio, sin cosas demasiado concretas, para ir adaptándolo a cada temporada y lo que haya de oferta en el súper. Pero siempre intentando que sea equilibrado y variado. 



Y para que esto se cumpla, viene la segunda parte de los horarios: a las 8 siempre intentamos volver a casa. Mientras yo baño a los niños, papá prepara la cena y la comida del día siguiente. Si queda un poco de tiempo recogemos ropa, ordenamos o ponemos lavadoras. Así de sencillo. En un momento está todo hecho y todo está siempre ordenado. Ya no hace falta buscar tiempo el fin de semana para la casa.

Es un poco costoso al principio (nosotros siempre volvíamos tarde a casa) y a veces nos da pereza, pero la verdad es que se nota.


Orden en casa

La última de las cosas que os cuento tiene que ver con el orden en casa. Teníamos todo hecho un desastre. Así que aprovechamos para recoger y tirar o vender todo lo que realmente no necesitábamos.
Nos hemos quitado de casa muchísimas cosas. Apenas nos hemos quedado con lo que utilizamos en el día a día.

Y da paz tener todo ordenado, en su sitio. No hay molestas figuritas horribles que sólo sirven para coger polvo, ni ropa que, siendo realistas, nunca más vamos a poder ponernos. Ya no hay trastos encima de la mesa, y en los armarios apenas está la ropa del día a día (un par de básicos y listo).

Ahora tenemos menos cosas, sólo aquellas que necesitamos o que nos hacen felices. Lo demás se ha ido fuera de casa. Y da paz mental tener todo ordenado y limpio.



Estos son nuestros últimos cambios. Un cambio de mentalidad total que nos está funcionando genial.

¿Os habéis propuesto hacer cambios importantes en vuestro día a día?.

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Comentarios

  1. Buenas,

    Pues yo hijos no tengo pero sin embargo el menú semanal lo hago así precisamente, hago menú semanal y luego compro y así no se come nada que no toque.

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