Sí, la discriminación por ser mujer existe

Sí, es 2017, pero la discriminación por ser mujer todavía existe. La discriminación por ser mamá todavía más.

Quizá no sea palpable a primera vista. Pero si miras más allá y profundizas la ves.

Reconozco que hasta hace pocos años apenas lo había sentido.
Algún enfrentamiento con algún profesor un tanto machista, tener que tragar alguna que otra palabra inadecuada tristemente disfrazada de piropo, o estar obligada a volver a casa acompañada y con miedo cuando es de noche.

Cambiar de acera por miedo cuando sientes a alguien detrás, discutir con familiares que te dicen que tu profesión es de hombres o tener que demostrar más en ciertas situaciones sociales para que te tengan en cuenta.




Sí, ser mujer te hace tener que afrontar situaciones a las que raramente cualquier hombre tendrá que hacer frente.

Pero todo esto queda muy pequeño en el momento en el que decides ser madre.

En el tema laboral seguimos teniendo una situación cruel como mujeres y como madres.
  • Sí, yo he sido menospreciada en entrevistas de trabajo por ser mujer en edad fértil.

  • Sí, a mi me han sacado de proyectos importantes en el mismo día que he anunciado que estaba embarazada.

  • Sí, yo he sufrido mobbing durante el embarazo para que ajustara las bajas de maternidad a lo que a mi empresa le convenía.

  • Sí, a mi me han reducido el sueldo (alegando otras cosas) en el momento que he anunciado mi segundo embarazo.

  • Sí, yo he cobrado mucho menos que mis compañeros hombres por hacer el mismo trabajo. 

  • Sí, yo he tenido que reducir mi jornada para poder compatibilizar el cuidado de bebés demasiado pequeños con mi trabajo.

  • Sí, yo he frenado en seco mi avance en mi carrera laboral por las bajas de maternidad, las reducciones de jornada y las bajas derivadas del embarazo, mientras mi marido seguía progresando en su trabajo. 

  • Sí, yo he tenido que hacer auténticos malabares en el trabajo para poder lactar a mis hijos hasta la edad mínima recomendada. 

  • Sí, yo he tenido que abandonar mi empresa por las dificultades que me han puesto para conciliar.

  • Sí, yo soy la cuidadora principal de mis hijos mientras ellos son apenas bebés.

  • Sí, en la guardería pública de mi barrio faltan cientos de plazas, y es difícil conciliar trabajo y cuidado de este modo. 

  • Sí, a la salida de las guarderías y de los colegios predominan los abuelos y las mamás, y apenas hay papás allí.

  • Sí, yo he tenido que buscarme la vida por mi cuenta, porque en mi empresa todo se complicó mucho a raíz de los embarazos y maternidad. 

  • Sí, yo he sido discriminada laboralmente por ser mujer y, sobre todo, por ser madre. Mi marido, con la misma formación que yo, ha seguido en su carrera y su trabajo sin apenas notarlo.

Y es que, por mucho que los políticos de turno se sacaran fotos ayer celebrando el día de la Mujer Trabajadora, no debemos olvidar que queda mucho, muchísimo por hacer. Y en buena parte depende de ellos.

Y es que esto no se soluciona sacándose fotos. Esto se soluciona legislando correctamente, aplicando las directrices, aumentando el presupuesto en ayudas, guarderías, etc...

Porque sí, hay una cosa que tenemos que saber: la mamá es vital en los primeros años del bebé. Es la que tiene tetas para lactar. Es la que ha establecido el vínculo más fuerte con el bebé mientras lo gesta. Y es la que carga con más peso en los primeros años mientras son bebés. Después la cosa se reparte más, pero esos primeros años son demoledores para las mamás trabajadoras.

Y sabemos que eso está ahí. Pero ¡no nos lo pongáis tan difícil!.
Las mamás queremos seguir trabajando y tener las mismas oportunidades que los demás. ¡Ayuda!.





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